
El fenómeno de restructuración de todos los aspectos vinculados a la generación de empleo, hacia la polifuncionalidad y la flexibilización se encuentra en marcha inexorablemente. No obstante, los cambios, pueden afrontarse de diferentes maneras. Las negociaciones entre los Gobiernos y las empresas, deben hacerse desde un marco de buena voluntad y comprensión absoluta de la situación de los paises. Desde el Estado se debe priorizar la dignidad del trabajador por sobre las especulaciones empresariales. Y garantizar el cumplimiento de los derechos constitucionales. Castel, entiende que la Sociedad Salarial, es una construcción histórica y que no es eterna. Pero la juzga como una referencia viva, porque realizó un montaje inigualado de trabajo y protecciones en las democracias occidentales. El autor considera que no hay ninguna alternativa creíble a la Sociedad Salarial. Y que en el futuro, serán determinantes dos variables: El análisis intelectual de la situación compleja y la voluntad política de dominarla, manteniendo la cohesión social.